Mujer 24 Años
En un día de mucho trabajo en el restaurante, llegaron muchos grupos de personas mayores y estábamos bastante ocupados. En un momento, una señora se enojó porque su comida todavía no salía. Me acerqué a hablar con ella con calma, le expliqué cómo nos habíamos organizado y por qué había demora. Mientras esperaba, le ofrecí una bebida para que esté más cómoda. Después, hablé con mis compañeros y le dimos prioridad a ella para que su experiencia fuera más amena y cómoda. Por suerte todo salió bien.